Diferencia entre vender el inmueble o adjudicárselo uno solo en divorcio

Diferencia entre vender el inmueble o adjudicárselo uno solo en divorcio

Cuando una pareja se separa y tiene una vivienda en común, normalmente aparecen dos caminos: vender el inmueble a un tercero o que uno de los dos se quede con la casa y compense al otro. Las dos opciones pueden ser válidas.

La decisión no debería tomarse solo por prisa, cansancio o necesidad de cerrar el divorcio cuanto antes. Antes de elegir, conviene saber cuánto vale realmente la vivienda y qué supone cada alternativa para ambos para llegar a un acuerdo.

Soy Juan Sastre y trabajo valorando viviendas en procesos de divorcio en toda España. Por experiencia, muchas diferencias entre exparejas no aparecen por decidir si vender o adjudicar, sino por no tener claro el valor real de la vivienda.

Vender el inmueble en divorcio permite repartir el dinero

Vender la vivienda significa poner el inmueble en el mercado y repartir el dinero obtenido entre las partes, según el porcentaje que corresponda a cada uno. A simple vista parece la solución más limpia, porque ninguno se queda con la casa y ambos reciben dinero.

El problema es que vender no siempre es rápido ni cómodo. Hay que fijar un precio, encontrar comprador, negociar ofertas, asumir gastos y esperar a que la operación se cierre. Además, si una de las partes tiene más prisa que la otra, pueden aparecer tensiones.

En un divorcio, vender la vivienda puede ser una buena opción cuando ninguno quiere quedarse con ella o cuando ambos necesitan liquidez. Pero incluso en ese caso, antes de ponerla en venta conviene tener claro su valor real para no aceptar cualquier oferta.

Dentro de un divorcio de mutuo acuerdo, vender puede ayudar a cerrar el reparto, siempre que las dos partes entiendan bien qué valor tiene la vivienda y qué cantidad recibirá cada una.

El precio de venta no siempre coincide con el valor que necesitas 

Una cosa es el precio al que se anuncia una vivienda y otra distinta es el valor real que puede servir como referencia entre las partes. Muchas viviendas se publican por encima de su precio real de mercado, y eso puede crear expectativas equivocadas.

También puede ocurrir lo contrario, por querer vender rápido se acepte una oferta baja, y una de las partes sienta después que salió perjudicada. Por eso, antes de vender, conviene partir de una valoración clara. No se trata de una cifra, sino se negocia.

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Adjudicarse la vivienda en divorcio exige calcular bien la parte del otro

Adjudicarse la vivienda significa que uno de los dos se queda con el inmueble y el otro deja de ser propietario. Esta opción suele utilizarse cuando una de las partes quiere seguir viviendo en la casa, cuando hay hijos o cuando vender no interesa en ese momento. Aquí el punto importante es la cantidad que debe recibir la persona que sale de la propiedad. Y esa cantidad depende directamente del valor que se tome para la vivienda.

En muchos casos, esta operación se hace mediante una extinción de condominio, que permite que una parte se quede con la vivienda y la otra reciba su parte económica. El problema aparece cuando el valor no está bien fijado y cada uno defiende una cifra distinta. Si quien se queda la casa quiere un valor bajo, pagará menos. Si quien sale quiere un valor alto, recibirá más. Es normal que uno mire la operación desde su interés.

La hipoteca también debe tenerse en cuenta, pero sin confundir conceptos

Cuando la vivienda tiene hipoteca, hay que separar dos cosas, cuánto vale la vivienda y cuánto queda pendiente de pagar al banco. La hipoteca no cambia el valor del inmueble, pero sí influye en el cálculo final entre las partes.

Por ejemplo, una vivienda puede valer 300.000 euros y tener una hipoteca pendiente de 100.000 euros. La casa no vale 200.000 euros por tener deuda, pero esa deuda sí afecta a la cantidad que debe compensarse entre ambos.

Este punto genera muchas confusiones en divorcios, sobre todo cuando uno se queda con la vivienda y también asume la hipoteca. Por eso conviene revisar bien la operación antes del acuerdo.

Diferencia entre vender el inmueble o adjudicárselo uno solo

Quién asume el riesgo y quién recibe el dinero

La gran diferencia entre vender y adjudicar está en cómo se reparte el riesgo. Si se vende, ambos dependen del mercado y del precio final que pague un comprador. Si se adjudica a uno solo, una parte sale de la propiedad y la otra asume la vivienda, sus gastos y su evolución futura.

Cuando uno se queda con la casa, también se queda con lo bueno y con lo malo. Si el inmueble sube de valor en el futuro, será beneficio suyo. Si baja o necesita reformas importantes, también será su problema. Cuando se vende, ambos cierran la etapa de forma más definitiva. 

Dentro de un divorcio de mutuo acuerdo, elegir entre vender o adjudicar debería hacerse con calma, porque no solo hablamos de una decisión económica. Hablamos de cerrar una etapa.

Una mala elección puede generar reproches después

Muchas veces se toma una decisión pensando solo en terminar cuanto antes. Pero si el valor no está claro, cualquiera de las dos opciones puede generar problemas más adelante. Si se vende por debajo de lo razonable, alguien puede sentir que se perdió dinero.

Si uno se queda la vivienda con un valor mal calculado, el otro puede pensar que recibió menos de lo que correspondía. Por experiencia, los reproches aparecen cuando la decisión se tomó sin suficiente claridad. No siempre por mala fe, sino por no se valoró bien.

Valorar antes de decidir ayuda a elegir la mejor opción

Antes de vender o adjudicar la vivienda a uno solo, lo más prudente es conocer su valor real. Esa cifra permite comparar las dos opciones con más tranquilidad y entender qué supone cada una para ambos. Una valoración clara ayuda a responder preguntas importantes, cuánto podría obtenerse si se vende, cuánto debería recibir quien sale de la propiedad o si tiene sentido que uno se quede con la vivienda en lugar de venderla.

Cuando el valor está bien fijado, la conversación cambia. Ya no se discute desde intereses personales, sino desde una referencia común que permite tomar decisiones más serenas. En una extinción de condominio, este paso es especialmente importante porque una vez firmada la operación, corregir el valor puede ser mucho más difícil. Lo importante es que, al tener una valoración profesional, deja de ser una fuente de conflicto.

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Mi consejo cómo tasador de divorcios en España

Si estás dudando entre vender la vivienda o adjudicársela a uno de los dos, mi recomendación es no tomar esa decisión sin conocer antes el valor real del inmueble. Por experiencia, muchas parejas se bloquean porque intentan decidir el camino antes de saber cuánto vale realmente la casa.

Cuando esa cifra está clara, es mucho más fácil ver si conviene vender, si tiene sentido que uno se la quede o qué cantidad debería recibir la otra parte. No se trata de complicar el divorcio, sino de evitar que una decisión tomada deprisa genere problemas más adelante. La vivienda suele ser el centro.

Trabajo en toda España y estudio cada caso de forma individual. Si quieres revisar vuestra situación concreta, puedes contactar conmigo y lo vemos con calma.

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