Ejemplo de peritaje judicial

ejemplo de un peritaje judicial

Un peritaje judicial es el informe técnico que realiza un perito designado dentro de un procedimiento judicial para ayudar al juez a valorar hechos, daños, bienes o circunstancias que requieren conocimientos especializados.

Como ya expliqué al hablar de los tipos de peritaje, existen dos grandes grupos dentro del mundo pericial: el peritaje de parte y el peritaje judicial. En este artículo quiero explicarte cómo se hace un peritaje judicial, cómo se desarrolla el proceso y qué pasos suelen seguirse desde la designación del perito hasta la entrega y ratificación del informe.

Soy Juan Sastre y trabajo como perito judicial en España. En mi caso, intervengo en valoraciones de bienes, inmuebles, contenido, vehículos, herencias, divorcios y siniestros, cuando se necesita aportar una valoración técnica dentro de un procedimiento judicial.

La Ley de Enjuiciamiento Civil regula la intervención de los peritos cuando son necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en un asunto. También regula la designación judicial del perito, su aceptación, provisión de fondos y ratificación del dictamen.

Quién realiza un peritaje judicial

El encargado de realizar un peritaje judicial es el perito judicial designado por el tribunal correspondiente.

La misión del perito judicial consiste en estudiar el objeto de la pericia, analizar la documentación, realizar las comprobaciones necesarias y emitir un informe técnico que ayude al juez a entender una cuestión concreta del procedimiento.

Dicho de forma sencilla, el perito judicial no decide el pleito. Lo que hace es aportar una explicación técnica para que el juez pueda valorar mejor determinados hechos.

Esto es así porque hay asuntos en los que el juzgado necesita la opinión de un especialista. Por ejemplo, para conocer el valor de una vivienda, determinar daños en un inmueble, valorar contenido afectado por un siniestro o analizar bienes en una herencia o divorcio.

Cómo se cita a un perito para un peritaje judicial

Cuando un perito es designado judicialmente, el juzgado le comunica esa designación por un medio que permita dejar constancia de la notificación.

Lo habitual es que se realice mediante comunicación electrónica, correo certificado, notificación formal o a través de los medios habilitados por la Administración de Justicia.

En algunos casos puede haber una llamada telefónica informativa, pero lo importante es que exista una comunicación formal donde quede constancia de la designación, la fecha y el contenido.

A partir de esa notificación, el perito debe actuar dentro de los plazos que marca el procedimiento.

Ejemplo del proceso de un peritaje judicial

El proceso de un peritaje judicial puede variar según el tipo de procedimiento, el juzgado, el objeto del informe y la complejidad del asunto.

Aun así, de forma general, el proceso suele seguir una estructura bastante parecida.

Inscripción en los listados oficiales de peritos

Para poder ser designado como perito judicial, el profesional debe formar parte de los listados que se remiten a los juzgados.

Normalmente, estos listados se elaboran a través de colegios profesionales, asociaciones o entidades que agrupan a peritos capacitados para intervenir judicialmente. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula el procedimiento de designación judicial de peritos y la elaboración de las listas correspondientes.

En la práctica, el profesional se inscribe en la especialidad que corresponde a su área de conocimiento.

Por ejemplo:

 

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Designación como perito judicial

Una vez el perito forma parte del listado correspondiente, puede ser designado por el juzgado en un procedimiento concreto.

La designación puede solicitarla una de las partes o acordarse en los casos previstos legalmente. Cuando se produce esa designación, el juzgado comunica al perito el nombramiento y el objeto de la pericia.

En ese momento, el perito debe revisar si puede aceptar el cargo. Puede ocurrir que exista alguna causa que le impida intervenir, como falta de especialidad, incompatibilidad, conflicto de interés o cualquier circunstancia que afecte a su objetividad.

Esto es importante porque un perito judicial debe actuar con independencia, imparcialidad y rigor técnico.

Aceptación del cargo y provisión de fondos

Una vez comunicado el nombramiento, el perito debe aceptar el cargo si no existe causa que lo impida.

La Ley de Enjuiciamiento Civil regula el llamamiento al perito designado, su aceptación y la posible solicitud de provisión de fondos.

En la práctica, el perito puede solicitar una provisión de fondos para cubrir sus honorarios y los gastos necesarios para realizar el trabajo pericial.

Esta provisión suele ser abonada por la parte que solicitó la prueba, sin perjuicio de lo que pueda resolverse después en materia de costas.

 

Estudio del objeto de la pericia

Antes de redactar nada, el perito debe conocer exactamente cuál es el objeto de la pericia.

Este punto es fundamental.

No es lo mismo valorar una vivienda familiar en un divorcio que valorar daños en una vivienda tras una inundación. Tampoco es lo mismo valorar un inmueble heredado que determinar el valor de un vehículo o de un conjunto de mobiliario.

Por eso, antes de empezar el informe, el perito debe tener claro:

  • qué se le pide
  • qué documentación existe
  • qué debe comprobar
  • qué método debe aplicar
  • qué fecha de valoración corresponde
  • qué finalidad tiene el informe

Un peritaje mal planteado desde el inicio puede generar dudas después, aunque el trabajo técnico sea correcto.

Realización de comprobaciones y visitas

Una vez aceptado el cargo y consignada la provisión de fondos, el perito comienza el trabajo técnico.

Dependiendo del tipo de peritaje, puede ser necesario:

  • visitar un inmueble
  • revisar documentación
  • realizar mediciones
  • tomar fotografías
  • analizar daños
  • comparar valores de mercado
  • examinar facturas, presupuestos o contratos
  • escuchar a las partes cuando proceda

En algunos casos, las partes pueden intervenir o estar presentes en determinadas operaciones periciales, siempre dentro de lo que permita el procedimiento y bajo el control correspondiente. La Ley de Enjuiciamiento Civil también contempla las operaciones periciales y la posible intervención de las partes en ellas.

Redacción del informe pericial judicial

Después del análisis viene la redacción del informe pericial judicial.

Este informe debe ser claro, ordenado y comprensible. No se trata de escribir difícil para parecer más técnico. Se trata de explicar bien qué se ha analizado, cómo se ha hecho y a qué conclusión se llega.

Un buen informe judicial debe incluir, como mínimo:

  • datos del procedimiento
  • datos del perito
  • objeto de la pericia
  • documentación analizada
  • antecedentes
  • metodología aplicada
  • desarrollo técnico
  • conclusiones
  • anexos
  • firma del perito

Esto es así porque el informe debe poder ser entendido por el juez, por los abogados y por las partes, aunque no sean especialistas en la materia.

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Entrega del peritaje judicial en el juzgado

Una vez terminado el informe, el perito debe presentarlo en el juzgado en la forma que corresponda.

Actualmente, la presentación puede realizarse por medios electrónicos o conforme a la indicación del propio juzgado. En algunos casos también se pueden requerir copias para las partes, aunque cada procedimiento y cada órgano judicial puede organizarlo de forma distinta.

Lo importante es que el informe quede correctamente incorporado al procedimiento.

Ratificación judicial del informe

Una vez entregado el informe, puede ser necesario que el perito acuda al juicio o vista para ratificar el dictamen.

La ratificación consiste en confirmar que el informe ha sido elaborado por el perito, explicar sus conclusiones y responder a las preguntas que puedan formular el juez y las partes.

La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla la emisión y ratificación del dictamen por el perito designado por el tribunal.

En la práctica, esta parte es muy importante.

Un informe puede estar bien redactado, pero si el perito no sabe explicarlo con claridad en sala, puede perder fuerza. Por eso, el trabajo del perito no termina necesariamente cuando entrega el informe.

Como perito judicial en España 

Como perito judicial en España que muchas personas piensan que hacer un peritaje judicial consiste solo en redactar un informe y entregarlo al juzgado.

No es así.

Un buen peritaje judicial empieza mucho antes: en entender bien el encargo, revisar el expediente, detectar qué se está discutiendo realmente y aplicar un criterio técnico que pueda explicarse después con claridad.

En mi opinión, el perito judicial debe ser especialmente cuidadoso. No trabaja para una parte concreta. Su función es ayudar al juzgado desde su conocimiento técnico.

Y eso exige independencia, claridad y prudencia.

Tipos de peritaje judicial

Existen muchos tipos de peritaje judicial, porque la actividad pericial puede abarcar prácticamente cualquier ámbito del conocimiento.

La Ley de Enjuiciamiento Civil se refiere a conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos cuando resulten necesarios para valorar hechos o circunstancias relevantes en un procedimiento.

Algunos ejemplos habituales son:

  • peritaje inmobiliario
    Para valorar viviendas, locales, terrenos, fincas, garajes o inmuebles incluidos en procedimientos judiciales.
  • peritaje de herencias
    Para valorar bienes hereditarios, inmuebles o desacuerdos entre herederos.
  • peritaje en divorcios
    Para valorar vivienda familiar, bienes gananciales, vehículos, mobiliario o patrimonio común.
  • peritaje de siniestros
    Para valorar daños por incendio, inundación, daños por agua o pérdidas en vivienda.
  • peritaje médico
    Para valorar lesiones, secuelas o cuestiones sanitarias.
  • peritaje económico
    Para analizar daños económicos, balances, perjuicios o lucro cesante.
  • peritaje arquitectónico
    Para analizar defectos constructivos, patologías, obras o daños en edificios.

Cada procedimiento necesita un perito especializado en la materia concreta.

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Ejemplo práctico de peritaje judicial

Imaginemos un procedimiento de divorcio en el que las partes no se ponen de acuerdo sobre el valor de la vivienda familiar.

Una parte sostiene que la vivienda vale 320.000 euros y la otra afirma que no supera los 260.000 euros.

Ante esa discrepancia, el juzgado puede designar un perito judicial para valorar el inmueble.

El perito revisará la documentación, visitará la vivienda, analizará su ubicación, superficie, estado de conservación, calidades, comparables de mercado y cualquier otra circunstancia que influya en el valor.

Después emitirá un informe indicando el valor razonado de la vivienda y, si es necesario, acudirá a juicio para explicar cómo ha llegado a esa conclusión.

Este ejemplo resume bastante bien la utilidad de un peritaje judicial: aportar una base técnica cuando las partes no consiguen ponerse de acuerdo.

Peritajes judiciales en herencias y divorcios

Los peritajes judiciales son especialmente habituales en conflictos de herencias y divorcios, porque en ambos casos suele existir patrimonio que valorar.

En una herencia, puede ser necesario valorar inmuebles, bienes muebles, vehículos o derechos para hacer un reparto correcto. Cuando el conflicto gira en torno al valor de la vivienda heredada, puede ser útil contar con un tasador de herencias en España, especialmente en casos de reparto de herencia o desacuerdo en el valor de inmuebles heredados.

En un divorcio, puede ser necesario valorar la vivienda familiar, los bienes gananciales, vehículos o mobiliario. En estos casos, puede tener sentido acudir a un tasador de divorcios en España, especialmente cuando hay conflicto sobre la vivienda en divorcio o sobre los bienes gananciales.

Conclusión

Saber cómo se hace un peritaje judicial ayuda a entender mejor el trabajo del perito y la importancia que puede tener su informe dentro de un procedimiento.

El proceso suele comenzar con la designación judicial, continúa con la aceptación del cargo, el estudio del expediente, las comprobaciones necesarias, la redacción del informe y, en su caso, la ratificación en juicio.

Un buen peritaje judicial debe ser claro, objetivo, técnico y fácil de entender.

Al final, la finalidad del perito no es complicar el procedimiento, sino ayudar al juez y a las partes a comprender mejor una cuestión técnica que puede ser decisiva para resolver el asunto.

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© Juan Sastre