Peritaje judicial: qué es, características y cuándo se utiliza

Un peritaje judicial es aquel que se elabora dentro de un procedimiento judicial cuando resulta necesario contar con la opinión técnica de un especialista en una materia concreta.

En mi caso, mi intervención como perito se centra fundamentalmente en valoraciones de inmuebles, vehículos, bienes muebles y daños, dentro de mi especialidad como tasador. Un peritaje judicial puede abarcar muchas otras materias, pero cada una requiere al profesional especializado correspondiente.

Como ya he comentado en anteriores artículos, el perito judicial no interviene para dar una simple opinión personal. Interviene para analizar unos hechos, estudiar la documentación, aplicar sus conocimientos técnicos y emitir una conclusión fundada, objetiva y razonada.

Soy Juan Sastre y trabajo como tasador y perito judicial en España. En este artículo quiero explicarte qué características deben conocerse de un peritaje judicial, cuándo puede solicitarse, qué debe incluir y qué responsabilidades asume el perito cuando interviene en un procedimiento.

Qué es un peritaje judicial 

Un peritaje judicial es un informe técnico redactado y firmado por un perito que interviene dentro de un procedimiento judicial.

La finalidad del peritaje es ayudar al juez o a las partes a entender una cuestión que requiere conocimientos técnicos, científicos, artísticos o prácticos. En el ámbito civil, la Ley de Enjuiciamiento Civil regula el dictamen de peritos en los artículos 335 y siguientes, incluyendo la finalidad del dictamen, la objetividad del perito, la designación judicial y la ratificación del informe.

Dicho de forma sencilla, cuando una cuestión no puede resolverse solo con documentos o declaraciones, puede ser necesario que un especialista explique técnicamente lo ocurrido.

Esto sucede, por ejemplo, en valoraciones de inmuebles, daños en viviendas, siniestros, herencias, divorcios, defectos constructivos, valoración de bienes o cualquier otro asunto donde haga falta una explicación técnica.

Dónde viene regulado el peritaje judicial

El peritaje judicial viene regulado principalmente por la Ley de Enjuiciamiento Civil cuando hablamos de procedimientos civiles. En ella se desarrollan aspectos importantes como el objeto del dictamen, la intervención de peritos designados por las partes, la designación judicial de peritos, la aceptación del cargo, la provisión de fondos, las tachas y la ratificación del dictamen.

También existe regulación del informe pericial en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, especialmente cuando para conocer o valorar un hecho relevante dentro de un sumario resultan necesarios conocimientos científicos o artísticos.

Por tanto, el peritaje judicial no es un documento cualquiera. Es una prueba técnica que debe elaborarse con rigor, objetividad y respeto a las normas procesales.

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Cuándo puede solicitarse un peritaje judicial 

Un peritaje judicial puede solicitarse cuando dentro de un procedimiento existe una cuestión técnica que debe ser aclarada.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una de las partes aporte su propio informe pericial y la otra parte no esté de acuerdo. También puede suceder que el juzgado considere necesario contar con un perito designado judicialmente para aclarar determinados extremos.

En otros casos, la pericial puede resultar necesaria durante la ejecución de una sentencia, especialmente cuando hay que valorar bienes, daños, perjuicios o elementos patrimoniales para poder continuar con el procedimiento.

Esto es así porque el juez no tiene por qué dominar todas las materias técnicas. Para eso se apoya en profesionales especializados que ayudan a interpretar cuestiones concretas desde un punto de vista técnico.

El peritaje judicial en un juicio 

El hecho de elaborar un peritaje judicial puede implicar la actuación del perito en sala.

La ratificación del informe es una parte muy importante del trabajo pericial. El perito puede tener que explicar cómo ha realizado el informe, qué documentación ha revisado, qué criterios ha seguido y por qué llega a sus conclusiones.

En ese momento, el lenguaje vuelve a ser fundamental. El perito debe saber explicar cuestiones técnicas de forma clara, sencilla y comprensible.

También puede ser preguntado por las partes, por sus abogados o por el propio tribunal. Por eso, no basta con redactar bien el informe. El perito debe conocer su contenido, dominar su metodología y estar preparado para defenderlo con serenidad.

Juramento o promesa del perito judicial 

Una de las características importantes del peritaje es el juramento o promesa del perito.

El perito debe manifestar que actuará con la mayor objetividad posible, tomando en consideración tanto lo que pueda favorecer como lo que pueda perjudicar a cualquiera de las partes. Esta exigencia aparece recogida en la Ley de Enjuiciamiento Civil dentro de la regulación del dictamen pericial.

Esto es importante porque el perito no está para defender emocionalmente a una parte. Está para aportar criterio técnico.

Otra cosa distinta es que existan peritos de parte y peritos designados judicialmente. Pero en ambos casos, el informe debe apoyarse en la objetividad, en la documentación y en el análisis profesional.

Características de un peritaje judicial

Como perito judicial en España 

Como perito judicial en España, un buen peritaje judicial no se sostiene solo por la conclusión final.

La fuerza del informe está en el camino que lleva hasta esa conclusión. En cómo se explica el objeto de la pericia, qué documentación se analiza, qué comprobaciones se realizan, qué método se aplica y por qué se alcanza un determinado resultado.

Mi opinión es clara: un informe pericial judicial debe poder entenderse incluso por quien no es técnico en la materia. Si el informe está lleno de tecnicismos, frases confusas o conclusiones poco explicadas, pierde utilidad.

En sala, muchas veces no gana fuerza el informe más largo, sino el que mejor se entiende y el que mejor justifica cada conclusión.

Qué debe incluir un peritaje judicial 

Todo peritaje judicial debe incluir una serie de elementos básicos, con independencia del objeto concreto de la pericia.

Entre los apartados más habituales encontramos:

  • identificación del perito
  • juramento o promesa
  • objeto de la pericia
  • antecedentes
  • documentación analizada
  • cronología de actuaciones
  • cuerpo del informe pericial
  • desarrollo técnico
  • valoración de daños o bienes, cuando proceda
  • conclusiones razonadas
  • anexos y documentación de apoyo
  • firma del perito

La estructura puede variar según el tipo de informe, pero lo importante es que el documento esté ordenado, sea comprensible y responda con claridad a la cuestión planteada.

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La importancia de las conclusiones razonadas 

Las conclusiones son una de las partes más importantes de cualquier peritaje judicial.

Ahora bien, no basta con terminar el informe diciendo que algo vale una cantidad concreta o que un daño se ha producido por una causa determinada. Hay que explicar cómo se ha llegado a esa conclusión.

Esto es así porque una conclusión sin desarrollo previo pierde fuerza. El lector debe poder seguir el razonamiento del perito desde el inicio hasta el final.

En valoraciones de bienes, por ejemplo, no tendría sentido indicar simplemente una cifra. Hay que explicar qué bien se valora, en qué estado se encuentra, qué método se utiliza y qué referencias se han tenido en cuenta.

Errores frecuentes en un peritaje judicial 

A lo largo de mi experiencia, hay errores que se repiten con bastante frecuencia en informes periciales.

Algunos de los más habituales son:

  • no concretar bien el objeto de la pericia
  • hacer conclusiones demasiado genéricas
  • no explicar el método utilizado
  • abusar de tecnicismos
  • no ordenar correctamente la documentación
  • confundir opinión personal con criterio técnico
  • no preparar adecuadamente la ratificación en juicio

Estos errores pueden restar fuerza al informe, aunque el fondo técnico sea correcto.

Por eso, un buen peritaje judicial debe estar trabajado desde el principio, no solo en la redacción final.

Cuánto se cobra por un peritaje judicial 

El coste de un peritaje judicial depende del objeto de la pericia, del tiempo necesario para realizar el trabajo, de la documentación a revisar, de las visitas o inspecciones necesarias y de la complejidad del informe.

La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla que el perito designado judicialmente pueda solicitar una provisión de fondos a cuenta de la liquidación final, una vez comunicado su nombramiento y aceptado el cargo.

En la práctica, el perito debe justificar sus honorarios en función del trabajo que debe realizar. No es lo mismo valorar un inmueble sencillo que analizar varios bienes, revisar documentación extensa, desplazarse, estudiar daños complejos o intervenir posteriormente en juicio.

Por eso, el presupuesto o provisión debe guardar relación con el alcance real del encargo.

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Qué responsabilidades legales tiene el perito al emitir un peritaje 

Cuando un perito emite un informe, asume una responsabilidad importante.

Debe actuar con objetividad, no faltar a la verdad y no emitir conclusiones sin base técnica. También debe evitar conflictos de interés y comunicar cualquier circunstancia que pueda afectar a su imparcialidad.

En el caso del perito designado judicialmente, puede existir recusación si concurren causas que cuestionen su imparcialidad. En el caso del perito de parte, puede plantearse la tacha del perito cuando existan motivos para poner en duda su independencia o su credibilidad.

Esto no significa que cualquier discrepancia invalide un informe. Significa que el perito debe ser especialmente cuidadoso con su actuación, su independencia y la forma en la que justifica sus conclusiones.

Diferencia entre peritaje judicial y peritaje de parte 

Conviene diferenciar entre peritaje judicial y peritaje de parte.

El peritaje de parte es el que encarga una de las partes del procedimiento a un perito elegido por ella. En cambio, el perito judicial suele intervenir cuando es designado dentro del procedimiento por el juzgado conforme al sistema legal previsto.

La diferencia principal está en la forma de designación. Pero en ambos casos el informe debe estar bien redactado, ser objetivo y estar técnicamente justificado.

En mi opinión, no se trata tanto de si el informe es de parte o judicial, sino de si está bien hecho, si responde al objeto de la pericia y si sus conclusiones se pueden sostener.

Conclusión 

Conocer las características de un peritaje judicial es fundamental para entender qué papel cumple el perito dentro de un procedimiento.

Un buen peritaje debe ser objetivo, claro, ordenado, técnicamente razonado y fácil de entender. Debe responder al objeto de la pericia, explicar el método seguido y presentar conclusiones bien fundamentadas.

El perito judicial no está para hacer suposiciones ni para emitir opiniones vagas. Está para aportar conocimiento técnico allí donde el procedimiento lo necesita.

Si necesitas un informe de este tipo, lo importante no es solo contar con un perito, sino contar con un profesional que sepa analizar, redactar y defender correctamente su trabajo.

Trabajo en toda España y estudio cada caso de forma individual.

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© Juan Sastre