La recusación de un perito es el procedimiento por el cual una de las partes solicita que un perito designado por el tribunal deje de intervenir en un procedimiento judicial porque existe una causa que puede afectar a su imparcialidad, independencia o idoneidad.
Dicho de forma sencilla, recusar a un perito consiste en pedir que ese profesional no continúe con la función pericial que le había sido atribuida, al entender que no reúne las condiciones adecuadas para actuar en ese asunto concreto.
Soy Juan Sastre y trabajo como tasador y perito en España. En procedimientos judiciales, la figura del perito tiene mucha importancia, porque su informe puede ayudar a aclarar cuestiones técnicas que el juez necesita conocer antes de tomar una decisión.
Esto es así porque un informe pericial no debe estar condicionado por intereses personales, relaciones previas o vínculos con alguna de las partes. La objetividad del perito es fundamental.
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Qué peritos pueden ser recusados
No todos los peritos pueden ser recusados.
La Ley de Enjuiciamiento Civil establece que solo pueden ser objeto de recusación los peritos designados por el tribunal mediante sorteo. Esta regla se aplica tanto a los peritos titulares como a los suplentes.
Por tanto, la recusación afecta principalmente a la figura del perito judicial designado por el juzgado.
En cambio, los peritos de parte no pueden ser recusados por las partes. En esos casos, lo que puede plantearse es la tacha del perito, conforme a lo previsto en los artículos 343 y 344 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Esta diferencia es importante porque muchas veces se utiliza de forma incorrecta la palabra recusación para referirse a cualquier desacuerdo con un perito, y no es exactamente así.
Qué es un perito judicial
El perito judicial es un profesional con conocimientos especializados en una materia concreta, ajena normalmente al conocimiento jurídico del juez.
Su función es aportar una explicación técnica sobre un hecho, daño, valoración, situación o cuestión que necesita ser analizada por un especialista.
Como norma general, el perito debe estar en posesión del título oficial correspondiente a la materia objeto del dictamen. Cuando la pericia se refiera a materias no comprendidas en títulos profesionales oficiales, podrá admitirse el informe de personas entendidas en esa materia. La LEC regula las condiciones de los peritos y el procedimiento de designación judicial en los artículos 340 y siguientes.
En la práctica, el perito judicial debe actuar con neutralidad, rigor técnico y claridad, porque no trabaja para una de las partes, sino que interviene dentro del procedimiento por designación del tribunal.
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Contacta con Juan SastreCausas de recusación de un perito
Las causas de recusación de un perito están relacionadas con situaciones que pueden poner en duda su imparcialidad.
Entre las causas más habituales encontramos las siguientes:
- Haber emitido anteriormente un dictamen sobre el mismo asunto contrario a la parte recusante.
Por ejemplo, si el perito ya intervino antes sobre la misma cuestión y su criterio fue contrario a una de las partes. - Haber prestado servicios como perito al litigante contrario.
Esto puede generar dudas razonables sobre su independencia en ese procedimiento concreto. - Ser dependiente, socio o colaborador de una de las partes.
En estos casos puede existir una relación profesional que afecte a la apariencia de imparcialidad. - Tener participación en una sociedad, establecimiento o empresa que sea parte del proceso.
Si el perito tiene interés económico directo o indirecto, su intervención puede quedar comprometida.
Esto es así porque no basta con que el perito sea técnicamente bueno. También debe parecer y actuar como una persona independiente dentro del procedimiento.
Causas de recusación en la Ley Orgánica del Poder Judicial
Además de las causas específicas aplicables a los peritos, existen causas generales de abstención y recusación reguladas en la Ley Orgánica del Poder Judicial, especialmente en el artículo 219. Entre ellas se encuentran situaciones como el vínculo matrimonial, el parentesco, la amistad íntima, la enemistad manifiesta o el interés directo o indirecto en el pleito.
Algunas de las situaciones más relevantes son:
- Vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable con alguna de las partes.
Por ejemplo, cuando existe una relación personal directa que puede afectar a la independencia. - Parentesco dentro del cuarto grado con las partes.
Este tipo de relación puede comprometer la neutralidad del perito. - Interés directo o indirecto en el procedimiento.
Si el resultado del asunto puede beneficiar o perjudicar al perito, existe una causa evidente de conflicto. - Amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las partes.
No se trata de una simple relación cordial, sino de un vínculo suficientemente relevante. - Haber sido denunciante o denunciado por alguna de las partes.
Este tipo de antecedente puede afectar a la apariencia de imparcialidad.

Cómo recusar a un perito
Para recusar a un perito, el abogado y procurador deben presentar un escrito ante el juzgado, indicando la causa concreta de recusación y aportando la documentación o justificación que corresponda.
No basta con decir que el perito no gusta o que su intervención genera desconfianza. La recusación debe apoyarse en una causa concreta y razonable.
En cuanto a los plazos, si la causa de recusación es anterior a la designación del perito, el escrito debe presentarse dentro de los dos días siguientes a la notificación del nombramiento. Si la causa es posterior a la designación, pero anterior a la emisión del dictamen, podrá presentarse antes del día señalado para el juicio o vista, o al comienzo de los mismos.
Por eso, cuando una parte detecta una posible causa de recusación, conviene actuar con rapidez.
Diferencia entre recusación y tacha de un perito
Conviene distinguir bien entre recusación y tacha, porque no son lo mismo.
La recusación se dirige frente al perito designado judicialmente y puede provocar que deje de intervenir en el procedimiento.
La tacha, en cambio, afecta a los peritos de parte. No impide necesariamente que el informe se aporte o se valore, pero permite poner de manifiesto circunstancias que pueden afectar a la credibilidad o imparcialidad del perito.
Esta diferencia es importante porque, en la práctica, muchas personas intentan “recusar” a un perito de parte cuando en realidad lo correcto sería plantear su tacha.
Como perito en España
Como perito en España te digo que la recusación no debe verse como una herramienta para apartar a un profesional simplemente porque su informe no conviene a una de las partes.
Una cosa es que el dictamen no guste, y otra muy distinta es que exista una causa real que afecte a la imparcialidad del perito.
En mi opinión, aquí hay que ser muy serio. Si existe una relación previa, un interés económico, una dependencia profesional o cualquier circunstancia que pueda comprometer la neutralidad, debe ponerse sobre la mesa. Pero si lo único que ocurre es que el informe perjudica a una parte, eso no debería confundirse con una recusación.
Al final, un buen trabajo pericial debe poder sostenerse por su método, razonamiento y conclusiones, no por la conveniencia de una parte u otra.
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Contacta con Juan SastreCómo debe actuar un perito para no ser recusado
La mejor forma de evitar una recusación es actuar siempre con honestidad, transparencia y objetividad.
Un perito debe comunicar cualquier circunstancia que pueda afectar a su intervención. Si cree que puede incurrir en alguna de las causas legales de recusación, lo correcto es ponerlo en conocimiento del juzgado y de las partes.
No hay que esconder nada. Y menos en un procedimiento judicial.
Esto es así porque la credibilidad del perito no depende solo de sus conocimientos técnicos, sino también de su forma de actuar.
Qué ocurre si se acepta la recusación
Cuando se estima la recusación, el perito queda apartado de la intervención para la que había sido designado.
En ese caso, lo normal será que se nombre otro perito conforme al procedimiento que corresponda, para que el dictamen pueda emitirse por un profesional que no esté afectado por la causa apreciada.
El objetivo no es castigar al perito, sino garantizar que la prueba pericial se practique con la mayor imparcialidad posible.
Conclusión
La recusación de un perito es un mecanismo previsto para apartar del procedimiento a un perito judicial designado por el tribunal cuando existe una causa que puede comprometer su imparcialidad.
No debe confundirse con la tacha del perito de parte, que tiene otra finalidad y otro funcionamiento.
En cualquier procedimiento judicial, la prueba pericial debe apoyarse en la objetividad, independencia y rigor técnico del profesional que interviene. Por eso, cuando existe una causa real de recusación, debe plantearse correctamente y dentro de plazo.
Y del mismo modo, cuando un perito detecta que puede existir un conflicto de interés, lo más prudente y profesional es comunicarlo desde el principio.
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Soy Juan Sastre, Tasador especialista en valoración de bienes en Herencias, divorcios, siniestros y procedimientos judiciales. Soy tasador judicial y asociado API del colegio de Agentes de la propiedad.



